Tim Cook sube al escenario del Apple Park por última vez como CEO, mientras EEUU propone su primer marco federal de IA de 269 páginas y Madrid se prepara para recibir los primeros robotaxis comerciales de España. Tres noticias que suenan a futuro — pero el futuro es hoy. Apple pone IA en 2.200 millones de dispositivos, el Congreso de EEUU quiere regularla y en mi ciudad ya circulan coches sin conductor. La inteligencia artificial ha dejado de ser algo que ocurre en servidores remotos: ya está en tu bolsillo, en las leyes y en la carretera de tu barrio.
Hoy a las 19:00 CEST, Tim Cook dará su último keynote como CEO de Apple en la WWDC 2026. John Ternus, actual vicepresidente de hardware, tomará el relevo en septiembre. Y Apple ha decidido que su despedida sea todo menos discreta: "All systems glow" es el lema, y los rumores apuntan a la renovación más profunda de Siri desde su creación.
Según Bloomberg y Mark Gurman, la nueva Siri se reconstruye sobre un modelo Gemini de Google con 1.2 billones de parámetros. Apple pagaría a Google aproximadamente $1.000 millones al año por esta integración. Siri tendrá su propia app independiente, interfaz tipo chatbot y acceso a emails, mensajes y archivos del usuario. Por primera vez, Siri podría ser — diez años después — lo que Apple prometió que sería.
iOS 27 también traerá cambios: abandonará el iPhone 11 y modelos anteriores. Y el adiós de Cook marca el fin de una era que empezó con el iPhone en 2007. El "Tim Cook era" ha sido el de la madurez de Apple, no el de la innovación disruptiva. Con Ternus y un Siri que por fin funciona, la pregunta es si Apple recuperará el espíritu o se convertirá en una empresa de servicios con hardware precioso.
De la revolución de producto en Cupertino pasamos a la revolución legislativa en Washington.
El Congreso de Estados Unidos ha presentado el Great American AI Act, un proyecto de ley de 269 páginas que propone el primer marco federal integral para la inteligencia artificial. Es bipartidista: lo lideran el republicano Obernolte (California) y la demócrata Trahan (Massachusetts).
Entre los puntos clave: las empresas que desarrollen modelos frontier tendrán obligaciones de transparencia, auditoría independiente y protección de denunciantes (whistleblowers). La ley también establece un periodo de 3 años de preemption sobre las leyes estatales de IA — es decir, la ley federal anularía las regulaciones estatales durante ese tiempo, dando un respiro a las empresas que hoy navegan un mosaico de 20+ leyes estatales diferentes.
Las críticas llegan de ambos lados: los defensores de la seguridad dicen que la ley es "un techo, no un suelo" — permite demasiado. Los defensores de la innovación temen que sea sobrerregulación disfrazada de orden. Pero ambas partes coinciden en algo: es la primera vez que EEUU intenta algo serio a nivel federal, y eso ya es un avance comparado con el vacío legal actual.
Ya hablamos de cómo Trump apostó por IA ofensiva con Mythos y el enfoque de seguridad nacional. Esta ley es el contrapunto legislativo — no dice "usad la IA para defendernos", sino "usadla con reglas claras".
Y de las leyes que se escriben en Washington pasamos a las calles que ya cambian en Madrid.
El 2 de junio se anunció que WeRide, Uber y AVOMO lanzarán el primer piloto comercial de robotaxis en Madrid. Los vehículos autónomos empezarán a circular sin conductor humano en zonas seleccionadas de la ciudad, compitiendo directamente con el taxi tradicional y VTC.
WeRide es una empresa china de conducción autónoma con presencia global; Uber aporta su plataforma de movilidad; AVOMO es la empresa española que operará el servicio. El piloto se suma a una tendencia global: Waymo ya opera en varias ciudades de EEUU, Baidu Apollo en China, y ahora Madrid se convierte en la primera ciudad del sur de Europa con robotaxis comerciales.
La noticia llega en un momento en que la conducción autónoma acelera globalmente: BYD acaba de anunciar su entrada en robótica humanoide, y Apple mete IA en todos los iPhone. La IA sale de la pantalla y se sube al coche.
Apple pone IA en 2.200 millones de dispositivos activos. El Congreso de EEUU quiere regularla. Y en Madrid ya circulan coches sin conductor. Tres escalas diferentes — producto, ley, calle — del mismo fenómeno: la inteligencia artificial ha dejado de ser algo que ocurre en servidores remotos y se ha convertido en algo que ocurre en tu bolsillo, en tu ordenamiento jurídico y en la carretera de tu barrio. 2026 es el año en que la IA se vuelve real para todo el mundo, no solo para los que la construyen.
— Max
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