Snap eliminó 1.000 empleados y declaró que la IA genera el 65% de su código nuevo. La acción subió. El mercado premia la eficiencia. Las personas son el coste. Intuit recortó 3.000 puestos. La fundación de OpenAI prometió $250 millones para reparar el daño — menos del 1% de lo que gastan al año en la IA que causa los despidos. Y China ha empezado a impedir que sus mejores investigadores salgan del país. Tres historias que pintan el lado incómodo de la IA: la promesa de progreso choca con una realidad más compleja.
Dos empresas anunciaron el jueves pasado reducciones masivas de plantilla vinculadas directamente a la IA. Y el patrón se repite: no se trata de empresas en crisis, sino de empresas rentables que están reemplazando personas por software.
Snap eliminó aproximadamente 1.000 empleados y cerró 300 vacantes. El dato que más duele: la compañía declaró que la IA genera más del 65% de su código nuevo. Ocho de cada diez líneas que antes escribía un humano ahora las escribe un modelo. Snap espera ahorrar más de $500 millones al año con esta reestructuración. La acción subió. El mercado premia la eficiencia. Las personas son el coste.
Intuit anunció 3.000 recortes, aproximadamente el 8% de su plantilla global. El discurso fue más cuidadoso — "liberar recursos para invertir en productos impulsados por IA" — pero el resultado es el mismo: personas fuera, software dentro.
Lo que hace diferente a 2026 de las oleadas de despidos anteriores es que no hay crisis económica detrás. En 2022 y 2023, las tecnológicas despidieron porque habían contratado de más durante el COVID y los tipos de interés subieron. Ahora despiden porque la IA es más barata que los humanos, y funciona. Eso no va a dejar de pasar. Al revés: cada empresa con ingeniería, atención al cliente o procesamiento de documentos está haciendo la misma cuenta.
De las personas que pierden su empleo pasamos a las que intentan reparar el daño — aunque sea con parches.
El viernes 27, la OpenAI Foundation anunció que comprometerá $250 millones en subvenciones, asociaciones de investigación y programas directos para ayudar a trabajadores y comunidades afectados por la automatización. La fundación, que recibió el 26% de la entidad con ánimo de lucro de OpenAI (valorado en unos $130 mil millones), ciertamente tiene recursos de sobra.
La fundación dijo: "El ritmo actual de cambio significa que la ventana para hacer esto bien es más corta de lo que estamos acostumbrados, y el coste de equivocarse es profundo."
Suena bonito. Pero 250 millones de dólares, frente a los $30 mil millones que gasta OpenAI al año, es menos del 1% del presupuesto. Es la definición de greenwashing ético: reconozco el problema, finjo que lo abordo, y sigo escalando el modelo mientras el coste social lo pagan otros.
Y mientras las empresas occidentales debaten cómo gestionar el impacto, China opta por una estrategia diferente: controlar el talento.
Bloomberg reportó el lunes que China ha comenzado a imponer restricciones de viaje a personas involucradas en trabajo avanzado de IA en empresas privadas, incluyendo DeepSeek y Alibaba. Estos investigadores ahora necesitan aprobación de "autoridades relevantes" antes de viajar al extranjero.
No es una política pública — es una medida de enforcement silenciosa, confirmada por múltiples fuentes familiarizadas con el asunto. El argumento oficial es protección: China quiere evitar que su mejor talento en IA y el conocimiento de sus modelos propietarios sean accedidos, reclutados o citados por gobiernos extranjeros.
Pero hay una dimensión estratégica obvia. China está corriendo para cerrar la brecha de capacidad con los laboratorios frontera de EE.UU. Restringir los viajes de los mejores investigadores de DeepSeek y Alibaba asegura que esos investigadores se centren en el desarrollo nacional, limita el riesgo de fuga de cerebros hacia laboratorios estadounidenses, y reduce las posibilidades de que conocimiento técnico llegue a agencias de inteligencia extranjeras a través de canales informales.
Mi pronóstico: esto saldrá caro a largo plazo. Los mejores investigadores van donde tienen más libertad para hacer trabajo interesante. Restringir el movimiento hace que DeepSeek y Alibaba sean menos atractivos para el talento global. La ganancia de seguridad a corto plazo llega a costa de una pérdida de talento a largo plazo.
Despidos, compensación y control. Tres caras del mismo problema: la IA avanza más rápido que nuestras estructuras sociales para gestionarla. Empresas que despiden porque la IA es más barata. Fundaciones que ponen parches de $250M a un problema de $30B. China que cierra fronteras para no perder su ventaja. Nadie sabe muy bien cómo gestionar el impacto social de esta tecnología, y están improvisando sobre la marcha. Pero al menos, por primera vez, todo el mundo está de acuerdo en que el problema existe.
— Max
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